Con la segunda quincena de octubre ya bien entrada ,y hasta primeros de noviembre ,nuestro escaparate se engalana un año mas con los Huesos de Santo.
Suave turrón de los más diversos sabores , fresa ,lima-limón ,café ,marrón Glasé ,Yema , Chocolate ,etc .Y un finísimo escarchado dándoles ese característico acabado, los convierten en un lujo para el paladar.
Pero no siempre fueron así. Originalmente los Huesos de Santo eran solamente de color blanco y rellenos de dulce de yema , recordando así al aspecto de una tibia, con su tuétano. Dejando al margen su aspecto, el proceso de su preparación , en esencia , a variado muy poco.
Evidentemente ,la fecha de su elaboración coincide con la recolección de la almendra, y su origen , posiblemente habría que buscarlo en la meseta central. Aunque hoy en día su elaboración se extiende prácticamente por todo el territorio nacional , con algunas variantes eso si.
Para buscar una primera referencia escrita nos tenemos que remontar a 1611, en Madrid. Allí es donde , Francisco Martínez Motiño público por primera vez el tratado “ Arte de Cocina ,Pastelería , Bizcochería y Conservería” editado por Luis Sánchez. Su autor Martínez Motiño ,fue cocinero jefe de Felipe II , manteniéndose como tal hasta el reinado del IV de los Felipes. Confeccionó este tratado convirtiéndolo en uno de los documentos más relevantes sobre gastronomía escrito en español. Siendo reimpreso en varias ocasiones mas durante los siglos XVII y XVIII.
“Hechos para conmemorar a todos los Santos y a todos los muertos, en los primeros días de noviembre”
En la actualidad forma parte del “Catalogo de Autoridades de la Real Academia Española”
Ahora solo queda una cosa…..probarlos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario